LOS CHINOS DE CIUDAD CORTÉS

Testimonio de doña Delia Chan

 

Mi papá se llamaba Juan José Chan López. Él nació en Miramar de Puntarenas pero después se vinieron para Puntarenas y luego a Ciudad Cortés. Mi abuelo, el papá de mi padre fue Domingo Chan Chan. Domingo Chan llegó a Puntarenas y vivió en Miramar. Ahí se casó con Marcelina López Quesada, mi abuela. Mis tíos se llamaban Roberto, Jovita, Abilio Chan, Gonzalo Chan y Delia Chan. Mi hermana se llama Rosa María Chan Morales.

Mi papá, Juan José Chan López. Era del mayor de la familia. Ellos estaban en la escuela en Puntarenas cuando mi abuelo se vino a Cortés en 1920 más o menos, a sembrar arroz, porque le gustaba mucho la agricultura. Abuelo nos contaba que se vino de la China muy jovencito, se vino con un tío. Yo creo que se vino con dos tíos y uno era el abuelo de Franklin Chan. Él vino, se puso a trabajar con los tíos, y se fueron para Puntarenas. De ahí se vino para Cortés y los hijos se quedaron en la escuela en Puntarenas. Pero mi abuelo pasaba muchas dificultades, entonces mi papá dejó la escuela y se vino para a Cortés a ayudarle. Y después así…, hasta que se vinieron todos.

Estuvieron trabajando en agricultura, sembrando arroz. Después abuelo adquirió unas fincas y entonces comenzó con el ganado y puso también negocio: pulpería, tienda, carnicería, cantina. Ahí es donde empieza a desarrollar su actividad comercial en El Pozo. La tradición de sembrar arroz yo creo que la traía de la China. La habilidad comercial eso no sé, pero yo creo que sí la desarrollaron aquí, porque él dice que él venía muy joven, muy jovencito, contaba mi abuelo.

Yo nací en 1934. Así que en el 43, 44, tenía 9 o 10 años. Yo sabía que era de origen chino. Sí, porque las chiquillas en la escuela nos decían “china” (cuenta divertida). Aunque no teníamos nada de chinas, solo el apellido, ¿verdad? Pero sí nos molestaban y nos decían chinas. Entonces las otras chinas, hijas de otros chinos de Cortés, nos decían “digan legítimas, legítimas” ja ja, ja (se ríe recordando con orgullo).  Entonces nosotras decíamos “chinas legítimas”. Como decir, “con mucha honra”. Nos reconocíamos parte de un grupo de chinos. Y nos veíamos así como familia. Eran varias familias chinas. Los Wong eran muchos. Frente a nosotros estaba la familia de don Benjamín Wong y doña Flora Sanchung. Como a los cien metros estaba don Eladio Wong, hermano de don Benjamín Wong. Y después seguía, donde está ahora un negocio que se llama “El Aterrizaje”, esa era una casa que mi abuelo mandó a hacer para otro chino, don Rafael Sánchez. Después hay otra casa, y ahí vivía Rafael Chan, que no era de la misma familia Chan. Más acá estaba Jesús María Apuy, que también se dedicaba al comercio. Todos ellos tenían negocios. Todos tenían tienda, pulpería. Otro chino fue José Tak, estaba ubicado cogiendo para el embarcadero, pero eso fue más recientemente. Estaba también don Guillermo Chan, otro, que tampoco era familia de nosotros, ellos vinieron de Guanacaste. A veces nos reuníamos todos. A veces se pasaba una película china. Los Wong tenían de todo, cine, cantina, panadería, tienda, vendían también leche ¿qué más? refresquería, todo eso tenían. Había muy buenas relaciones. Fue una época de oro de la presencia china en esta parte del país, como de los años 30 a los 60, casi.