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DECLARATORIA PATRIMONIO MUNDIAL

¿Qué es un sitio de Patrimonio Mundial?

Un sitio de patrimonio mundial es un lugar cultural o natural que se considera de valor universal excepcional y que al declararlo como tal se debe proteger y conservar para que ese valor se mantenga en el tiempo. Su importancia trasciende las fronteras y son cruciales para entender la historia de la humanidad y hay una responsabilidad compartida para disfrutarlos, cuidarlos y respetarlos.

A raíz de los esfuerzos internacionales realizados en los 1950 y 1960 para salvar los monumentos de Nubia, en Egipto, que iban a ser inundados por la represa de Asuán, se tomó conciencia por la mayor parte de los países y sus gobernantes de la conservación de sitios culturales de excepcional importancia.

Los movimientos de conservación de los sitios culturales y de conservación de la naturaleza convergieron en el texto de la "Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural", aprobado por la Conferencia General de la UNESCO el 16 de Noviembre de 1972, en París. Hasta el momento 191 países han ratificado la convención. Costa Rica lo hizo el 23 de agosto de 1977.

El Comité de Patrimonio Mundial, compuesto por representantes de 21 Estados Parte de la Convención, revisa cada año las nominaciones de inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial con base en criterios de valor universal excepcional y requisitos de investigación, conservación y gestión.

El ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) es el órgano consultivo encargado de evaluar los sitios culturales nominados, La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) evalúa los sitios naturales. Los sitios pueden inscribirse en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro si se ven amenazados y perder su condición si los valores de valor universal se pierden.

La declaratoria, además, promueve que el patrimonio se vea como un recurso y no como un obstáculo para el desarrollo de los países. Los países adquieren prestigio y promoción internacional, pero a la vez adquieren la responsabilidad de velar por la integridad de los sitios.

Con los sitios declarados en 2014 la lista comprende 1007 sitios en 161 países: 779 culturales, 197 naturales y 31 mixtos.

 

Declaración de Valor Universal Excepcional

El valor universal excepcional se basa en criterios establecidos por el Comité de Patrimonio Mundial, seis para los sitios culturales y cuatro para los naturales. Estos criterios establecen la relevancia de los lugares para las presentes y futuras generaciones. El valor además se justifica con los conceptos de integridad, autenticidad y manejo.

Los cuatro sitios arqueológicos incluidos en la nominación: Finca 6, Batambal, El Silencio y Grijalba-2 se encuentran en el Delta del Diquís y estribaciones de la Cordillera Costeña en el sur de Costa Rica. La llanura es cruzada por los ríos Térraba y Sierpe, los cuales forman una extensa zona de manglar antes de desaguar por varias bocas en el Océano Pacífico.

Los sitios se asocian a sociedades de jefatura o rango que entre 300 y 1500 d.C. construyeron aldeas con estructuras que incluyen montículos artificiales, zonas empedradas y lugares de enterramiento, así como esferas de piedra.

Las distintivas esferas de piedra son esculturas esféricas raras en su perfección y diversidad de tamaños (hasta 2.57m de diámetro), pero también son distintas por su número y su ubicación original dentro de áreas residenciales.

 

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Criterio de Inscripción 

 

Los “Asentamientos precolombinos cacicales con esferas de piedra del Diquís” se inscribieron en la Lista de Patrimonio Mundial con base en el Criterio (iii): “Aportar un testimonio único o al menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización existente o ya desaparecida”.

Los sitios con esferas de piedra del Diquís se postularon por representar la evidencia física de complejas estructuras políticas, sociales y productivas antiguas de las sociedades que habitaron los bosques tropicales del sur de América Central. Estos cacicazgos precolombinos crearon asentamientos jerárquicos que expresan la división de los diferentes niveles de los centros de poder, presentadas por los diferentes componentes de la serie.

Del mismo modo, las esferas de piedra, que siguen siendo objeto de investigación sobre el método y las herramientas de su producción, representan un testimonio excepcional de las tradiciones artísticas y capacidades artesanales de estas sociedades.

 

Integridad

La integridad en el caso de los sitios culturales se refiere a que “…el material físico del bien y/o sus características significativas deben encontrarse en buen estado y el impacto de los procesos de deterioro debe estar controlado. Debe incluirse una proporción importante de los elementos necesarios para transmitir la totalidad del valor que representa el bien...” (WHC 2008).

Los sitios con esferas muestran diferentes grados del impacto negativo del desarrollo agrícola pasado y el saqueo o huaquerismo. Sin embargo, la evidencia que queda preservada in situ es suficiente para expresar los diferentes aspectos significativos de su valor universal excepcional.

Las excavaciones realizadas han mostrado que en el piso del delta muchas estructuras y contextos arqueológicos están bien conservadas bajo gruesas capas de sedimentos que han sido depositadas cíclicamente por las inundaciones de los últimos quinientos años. Por su parte, los sitios ubicados en el piedemonte sobrevivieron al vandalismo y labores agrícolas. En cada sitio se conservan los elementos necesarios para trasmitir la totalidad del valor arqueológico.

Además, los cuatro sitios inscritos contribuyen con elementos específicos que permiten la comprensión de los cacicazgos y su paisaje. Finca 6 es el único sitio que conserva esferas de piedra en arreglos lineales, Batambal destaca por su posición estratégica y visibilidad del paisaje, El Silencio contiene la esfera de piedra más grande que se ha encontrado, y Grijalba-2 es único por su uso de la piedra caliza y sus características distintivas como un centro subordinado, en comparación con el sitio de Finca 6, que fue probablemente un centro principal.

 

Autenticidad

La autenticidad implica que “…el valor atribuido al patrimonio depende del grado de credibilidad o de veracidad que se conceda a las fuentes de información sobre este valor”. Es necesario “Conocer y entender estas fuentes de información, en lo que respecta a las características originales y posteriores del patrimonio cultural, y su significado…” (WHC 2008).

La autenticidad de los asentamientos precolombinos con esferas de piedra se basa en los resultados probados de la investigación arqueológica. Las excavaciones y otros estudios han permitido documentar los contextos y las posiciones estratigráficas de las estructuras y materiales, así como establecer hipótesis verosímiles sobre las sociedades cacicales en el sur de América Central.

Las fuentes físicas y escritas permiten conocer las especificidades, significado e historia de esos asentamientos, que por la naturaleza de los restos constituye un testimonio auténtico de la historia antigua.

Igualmente, el uso de materiales y sustancias como el oro, cerámica, piedra y hueso en tumbas y viviendas corresponden a un período anterior a la introducción de otros materiales por los europeos en el siglo XVI. Su forma y diseño solo se registran en la época precolombina, las variaciones en estilo se asocian a varios periodos de ocupación.

Por otra parte, las fechas de radiocarbono disponibles permiten fijar un marco cronológico a partir de materiales y estructuras que establecen una edad antes o durante la llegada de los españoles en el siglo XVI. 

 

Protección y de gestión

La protección y la gestión de los bienes declarados Patrimonio Mundial deben garantizar que el Valor universal Excepcional y las condiciones de integridad y/o autenticidad en el momento de la inscripción en la lista se mantengan o mejoren en el futuro. Para esto se debe contar con mecanismos de protección, conservación y gestión que aseguren su salvaguarda a largo plazo.

La legislación costarricense atribuye potestad exclusiva sobre los sitios arqueológicos al Estado. Los cuatro sitios están protegidos de acuerdo con la Ley nº 6703 sobre el Patrimonio Arqueológico Nacional, la mayor protección legal establecida. Además, su candidatura fue declarada de interés público mediante el Decreto Presidencial 36825-C.

Asimismo, para asegurar también la protección jurídica de las zonas de amortiguamiento se propone su integración en el nuevo Plan Regulador para el Cantón de Osa.

La gestión de los cuatro sitios es supervisada y coordinada por el Museo Nacional de Costa Rica. La gestión prevé actividades de investigación, conservación, atención a los visitantes y relación con las comunidades adyacentes.

La gestión conlleva, también, las evaluaciones de impacto de diversos factores (naturales, proyectos de desarrollo, etc.) que puedan afectar la vigencia del valor universal excepcional de los sitios.

 

DECLARATORIA UNESCO


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